Solo llevo unos dÃas con este libro que me regalo mi hermano Benji por navidad, y estoy enganchadÃsima. Es tan bueno como dicen sin duda.
Durante los primeros capÃtulos medité bastante sobre el personaje de Tom. Tom era albañil y deseaba ser arquitecto (maestro constructor) de catedrales. En vez de hacer como el resto de albañiles que buscaban un trabajo seguro en cualquier tipo de construcción, el iba con su familia de ciudad en ciudad con la esperanza de encontrar alguna catedral pasando hambre y frio.
Las catedrales eran construcciones complicadas y bellas y se demostraba realmente el talento del constructor y no simplemente que sabia como poner cuatro paredes y un tejado. Ken Follet realmente consigue en las primeras páginas del libro cautivarte y admirar las construcciones medievales.
Antes de que la pintura fuera considerada una de las bellas artes la arquitectura era la forma en que primero se expresaba la grandeza del mundo homenajeando al creador. Me identifiqué al instante con este albañil que sacrificaba hasta la seguridad de su familia para realizar su sueño de llegar a construir una catedral, una gran obra. Los obstáculos que yo me encuentro para mi labor como artista trasladados a mi tiempo son similares pero de ninguna manera exigirÃa el sacrificio de mi familia, ni creo que pudiera soportar el hambre.
Sigo leyendo y al igual que no muere Tom en su intento, yo aún albergo la esperanza de que algún dÃa también llegue a realizar una gran obra.