
Ayer no tuve mucho que decir sobre los fuegos y al final no escribà nada. Supongo que para escribir me tengo que realmente inspirar. Esta noche los fuegos fueron realmente espectaculares. TenÃan de todo y podÃa ver con claridad su belleza estética, los rasgos que a mi parecer hacen de los Fuegos de Blanes algo tan especial.
Los fuegos son castillos que se tienen que construir desde abajo, desde el principio. Tienen que ir cogiendo cuerpo hasta hacerse entero. Si los ves como una cadena de imágenes, un castillo es como una animación. Como en los dibujos animados, un movimiento se acentúa usando la anticipación. Asà en un castillo se empieza repitiendo con ritmo su construcción hasta completar lo que serÃa una serie de fuegos.
Con cada repetición en la serie van añadiendo formas diferentes salpicando todo con texturas y dibujos lineales, como si fuera una pintura. Tirabuzones, flores, un toque de chispas y una luz brillante. A veces le dan un repunte y añaden a la emoción un acento terminando con un petardazo bien sonoro, notándose ahà los quilos de pólvora que han fusilado.
Los conjuntos de esta noche consistÃan en un repertorio de volúmenes y efectos variados: castillos de mediana altura, castillos altos, castillos de agua, vengalas, gusanos, palmeras, flores e incluso hubo un momento que parecÃa que fueran a reventar la Sa Palomera. (SÃ, sà y también alcanzar a esa lancha que se habÃa acercado más de la cuenta desoyendo los avisos a la guardia).
Finalmente la traca final fue brillante, grande, gorda, sonora, rotunda. La gente aplaudÃa emocionada. Seguro que daran de que hablar mañana por la mañana.
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