Hoy fuimos a barna al Palau donde habiamos quedado con una amiga. La verdad, no la llegamos a ver pero lo que allí aconteció no tiene pérdida.
Al no encontrarla la fuimos a esperar un rato en la cafetería donde nos pedimos algo de beber haciendo tiempo. El local estaba desierto y el sol que entraba por la ventana golpeaba con toda su fuerza. Allí estabamos vestidos de moteros cantando más que una almeja fuera del agua. No nos habíamos dado cuenta, pero con tanto sol llevabamos aún las gafas puestas dentro del centro. Así fue como el camarero comenzo la conversación.
El camarero estaba muy aburrido, no venía nadie y el no podía estarse callado. Nos confesó que con la pinta que tenía cyteck, pelo revuelto y gafas negras a lo martini, le pareció que nosotros tambien veniamos de una fiesta (vaya por dios). Él estaba de empalme, nos contaba, y acababa de llegar de un after donde su chica aún le esperaba, “recostada sobre cojines mullidos y sobre arena caliente” hasta que él volviera del curro (3 horas más tarde).
Se conocía las mejores fiestas decía, a las que ya no llega la gente normal. Nos contó sobre locales increíbles que abrían unos a las 8 de la mañana, otras a las 2 de la tarde. Decía que en esas fiestas es donde ves a los “tenientes coroneles” capos di tuti rodeados de tías y tomando todas las drogas imaginables. Por ahí se ven futbolistas y a la clase más in de la sociedad.
Ah, pero allí no llegas y te plantas delante de la puerta, seguía contando. Ahí si no vas con la información exacta, un poco despistado, enseguida te quitan de enmedio los seguratas escondidos en sitios estratégicos. Como ese reafter de la Sagrada Familia, que entras por un bar super cutre con pinta de que por ahí no venía ni dios. Ves enseguida que el viejo que está en la barra en realidad no vende nada, y vas al cuarto de baño. Luego alli dentro cierras la puerta y pasas por un armario blanco cutre que en realidad es una puerta, y de repente estas allí. Oyes el bum bum que te indica que has llegado a la fiesta. Una barra super guapa, gogos y drag-queens y una fiesta por todo lo alto. También había estado en una nave perdida por Viladecans, una super fiesta y un local donde cabían 3800 personas. Otro after, en un parking debajo de la Estación de Francia, que lo mismo no dirías la de gente que llega a haber, donde la fiesta es mejor que la de las discotecas más conocidas. Y así hasta 5 afters y reafters que nadie más que la gente más puesta de la noche saben donde estan… ¿alguno de aquí las conoce?
Sus ojos claros y azules, sin rastro de rojo hacía difícil de creer que ya era su tercer día de fiesta e iba a por el cuarto. No podía resistirse a la fiesta. De tanto en cuanto se pegaba una buena juerga, eso sí, cuando lo hacía, por todo lo alto. Llevaba 3 trajes, a el le gusta ir elegante. Ya nos lo imaginamos de etiqueta, tenía buena planta. Eso es ir preparado. Los trajes se quedaban guarros y decía que no podía estar con el mismo traje tantos días de fiesta seguidos.
Álex (así es como se llamaba), internet es el futuro comentaba, pero el primer día que intentó navegar, cuando fue a escribir su nombre no encontró la X, y como no la encontraba, decidió que aquello era demasiado para él y ahí se quedó.